21 de febrero de 2010

Que bello es ser funcionario.

Tal como está el asunto del empleo en nuestro país, con nuestros más de cuatro millones de parados engrosando las listas del INEM, resulta evidente que todo aquel que posee un empleo sabe, en su mayoría, que en estos momentos tiene un regalo y hace todo lo posible por mantenerlo; como si tiene que dejarse los cuernos echando horas extras limpiando los retretes de la oficina. El miedo al despido y a las reducciones de plantilla a hecho que el personal espabile y haga lo imposible por mantener su puesto y que el jefe esté contento.

Pero, entre toda esta turba de gente giñada por perder la única fuente de ingresos, que la mayoría tenemos, hay un ser indómito y perezoso que no tiene temor a la crisis; el funcionario.

2 comentarios:

Un fraggel por Sevilla dijo...

El problema del funcionario es que al tener al puesto asegurado de forma vitalicia pierde la motivación en el trabajo. Eso unido, por supuesto, al gusto del español por tocarse los huevos...

Moriarti dijo...

Gran verdad la tuya, querido fraggel. xD Sobre todo en lo del gusto por tocarse los huevos.