20 de septiembre de 2010

El valor de la sinceridad.

Que en ocasiones uno miente es algo que todos, más o menos, sabemos. Hace poco tuve una charla con una persona por la que siento un gran afecto y cariño, mi chica. Juntos hemos pasado por infinidad de experiencias, buenas, malas y regulares. En estos años que hemos estado juntos, y que espero sean muchos más, me he sentido afortunado de tenerla junto a mi. No puedo evitar sentirme como una de esas parejas inseparables a lo Telma & Louise, Mulder y Scully o Starsky y Hutch. Últimamente llevábamos una mala racha que parecía no acabar nunca (casi tres años de problemas), que nos afectaban tanto directa como indirectamente; pero, por suerte, eso parece estar cambiando.

En nuestra charla constructiva hablamos de la importancia de plantear un futuro para ambos de forma inmediata. Se pusieron sobre la mesa inquietudes y deseos que cada uno tenía en mente. Algunas se sabían otras no, pero la sinceridad estuvo presente en todo momento y eso fue lo que más valoré en el día de ayer. Simplemente, comentaros que siempre es bueno tener alguien en quien confiar si o si. Nada más, necesitaba escribirlo y un beso para mi chica.


2 comentarios:

Raquel dijo...

Ohhhh!!! Qué bonito!!!Qué afortunada tu chica de tener a alguien como tú, jeje.
La base en una buena relación es siempre la fidelidad, la sinceridad, la comprensión, una gran dosis de empatía y una extraordinaria amistad.
Yo lo tengo y me siento feliz por ello.
Otro beso mu gordo para tí.

Un fraggel por Sevilla dijo...

Por muchos años.