24 de octubre de 2010

Sobre el pagafantismo.

Hoy me siento ultrajado, he visto un vídeo que al parecer llevaba mucho tiempo pululando por la red y que no había visto hasta ahora. En dicho vídeo aparece un orco de Mordor (llamado Alberto) y una chica preciosa (de la cual desconozco su nombre), ambos aparecen juntos en una casa después de una noche de borrachera, donde el tal Alberto había perdido el autobus y finalmente se quedaba en casa de la joven. Al parecer la muchacha era el amor platónico de este tío y estaba enamorado de ella y lo que se ve en ese vídeo es un insulto atroz en la cara para todos los que hemos sido pagafantas alguna vez en la vida.

Llegado el momento la chica hace prácticamente un desnudo integral y le pide sexo al chaval. Apuesto a que todos sus sueños se habían cumplido al fin, todas sus fantasías se hacen realidad y ¿qué hace? ¡¡¡NADA!!! Simplemente se la queda mirando, sujetando la cámara y diciéndole "te voy a preparar un chupito". Me he quedado con el culo torcido en la silla y con cara de espanto. Cualquier pagafantas que se precie habría aprovechado una oportunidad así. De hecho, sigo sin saber que decir.



Ningún tio que se precie se convierte en hombre hasta que no paga su primera fanta, ya sea de naranja o de limón, y persigue durante un periodo de tiempo no determinado a la que cree es la chica de sus sueños con la triste y penosa ilusión de que acabará tirándosela o casándose con ella en el peor de los casos.

Como digo, el periodo de ilusa persecución suele variar, dependiendo del nivel de "cuelgue" del tío en concreto, que en algunos casos puede durar años. Esto se debe a nuestra percepción e idealismo hacia una persona que creemos es un ángel que ha caído del cielo para salvarnos y del cual nos enamoramos perdidamente. Cuando este amor es correspondido, enhorabuena y date con un canto en los dientes; pero si no es así, lo siento, pero serás un pagafantas hasta que te desaparezca el acné y espabiles. En muchos casos podría bastar con imaginarse a ese "ángel" cagando como el resto de los mortales para darse cuenta de nuestro exagerado idealismo, pero para alguien que ha pasado por esa experiencia sabe que estas palabras caen en saco roto.

"Su mejor amigo", es la definición típica que suelen encasquetarte aquellas mujeres por las que lo darías todo. Pero a fin de cuentas no eres más que su pañuelo en el que lloran y al que cuentan sus problemas y penurias. Y mientras tú fantaseas con que acabaréis cogidos de la mano y felizmente enamorados, la realidad es que nunca tendrás una oportunidad. Triste pero cierto. Asique no seáis memos y no os quebréis la cabeza, si a la chica le gustas adelante, pero sino dejad de perder el tiempo.

Me he dado cuenta de que el término "pagafantas" no es tan antiguo y que surgió hace unos años (sobretodo a tenor de una película), pero apuesto a que a lo largo de la historia de la humanidad hubo, hay y habrá tipos que sigan llorando a sus amores inalcanzables; Platón ya habló de ello en la antigua Grecia (de ahí el término  "amor platónico").

4 comentarios:

Daniel Atienza López dijo...

Buenasss. Podrías haber profundizado más en el tema de Platón que era lo más enriquecedor del texto.
Yo lo de "pagafantas" lo comparto hasta cierto punto, porque si invitan ellas alguna vez, entonces qué pasa ¿ellas nunca pueden pagar? Que pringuen igual, que a eso o se va a pachas o no se va.
Lo del "enamoramiento momentáneo" (partiendo de la base de que el amor son cuatro chispazos cerebrales según los científicos, que espero que alguna vez se hayan enamorado) si que se puede dar, pero no dura más que eso... cuatro chispazos; el que no se materialice con el acto.
También son humanas y sudan... escupen. En fin. Eso. De todos modos no hay nada mejor que tener cierta ilusión con los pies en el suelo y ponerle pasión a todo lo que se haga (desde arreglar un echufe hasta observar un cuadro de Klimt) Dicho lo cual confirmo mi sola asistencia a la fiesta de Halloween. XD.

Moriarti dijo...

Yo ya me pegué una hostia por ilusionarme demasiado y al final ni siquiera se cumplió aquello de "te prefiero como amigo", ya conoces el caso. Y por mucho que me joda admitirlo siempre queda esa espinita clavada, yo creo que hasta que la palme. Siempre quedará en el aire esa odiosa pregunta que todos los que hemos sido pagafantas alguna vez nos planteamos: "¿Qué hubiera ocurrido si...?"

Daniel Atienza López dijo...

Las espinitas clavadas curten y encima sirven de aprendizaje... aunque el hombre es el único animal que tropieza ochenta veces con la misma piedra. Al final van a tener razón. Somos más simples que la sopa. A mi modo de ver, no hace falta que te diga que saliste ganando (algo que sé que sabes sin que nadie lo recuerde).
Mi disfraz está intranquilo ya dentro del armario.

benjy dijo...

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